2:07

LA CUNA DEL EXILIO


La suiza Elisabeth Eidenbenz, Zurich 1913, salvó de la muerte a 597 bebés. Unos 400 españoles hijos de exiliadas republicanas y 197 judíos y gitanos, Tras ser invadida Francia por Alemania fue muy hostigada por los nazis y detenida por la GESTAPO. Su extraordinaria labor humanitaria ya fue reconocida anteriormente con la Medalla de los Justos Entre las Naciones-2.002, máxima condecoración que entrega el Estado de Israel a quienes salvaron vidas de judíos arriesgando la propia. Su nombre figura inscrito en piedra en el Museo Yad Vashem.





En los campos de refugiados donde los franceses internaban a los Republicanos españoles que habían huído tras la guerra civil o fueron obligados a salir, Elizabeth Eidenbenz,  hizo su particular proeza recogiendo a las mujeres embarazadas,  particularmente entre el 27 de Enero y el 12 de Febrero de 1939. Los campos donde eran internados los refugiados, eran autenticos campos de concentracion cercados con triple alambrada, sin ninguna condición sanitaria, vigilados por tropas senegalesas nada amistosas. El frío, la falta de condiciones sanitarias , la mala alimentación y la dejadez de los oficiales responsables añadieron a la pena del exilio penalidades inhumanas.




La mortalidad en aquellos campos entre los recien nacidos superaba el 95%, hoy son personas mayores de 65 años cuyo rescate y salvacion corrio a cargo de Elisabeth.....
"Estábamos en la playa de Argelers, en el mes de Febrero, con un frío que calaba los huesos, dice una de esas madres...yó tenía 7 meses de embarazo y cada día escuchaba llorar de hambre al recien nacido de una compañera, la cual por las mañanas, medio lo enterraba en la arena para que se calentara... sin embargo, murió. Me daba horror pensar que iba a ser de mi criatura. Un día, una suiza se acercó y me dijo que me llevaba con ella para que diera a luz en su casa. Vi los cielos abiertos...Allí nació mi hijo y con ella me quedé por dos años ayudando. Cuando me puse a llorar muchas personas pensaron que era de emoción, pero era que recordaba aquél pequeño que había visto morir de frío y hambre..."
Elisabeth Eidenbenz era una maestra joven que jamás había visto un parto en su vida, sin embargo asistida por otros, comenzó a atenderlos en su casa. Un día, cuando iba al mercado en la Villa de Elna, vió un palacete medio en ruinas, pero que aún podía servir, el castillo de Bardou. Se requerían unos 30.000 Francos Suizos para repararlo. Obtuvo la ayuda de la Central Suiza y allí nació el primer bebé el 7 de Diciembre de 1939, José Molina.




En Julio del año 2005, la Villa de Elna compró el edificio, lo cual, dice el alcalde, por cierto nieto de republicanos españoles, era imprescindible para conservar la memoria de un hecho excepcional.

De acuerdo a algúnos registros, los niños hijos de españoles eran aprox. 400, más otros 200 entre judios y gitanos, a los cuales les tuvieron que falsificar documentos, pues la Gestapo -estaba en pleno la 2da. Guerra Mundial y ya Francia había sido invadida por Alemania, la visitó varias veces e incluso en una ocasión la detuvieron.

Israel le concedió en 2002 la Medalla de Los Justos entre las Naciones, y un francés Frédéric Goldbron realizó la película " La Maternité d,Elne" . Falta que uno de esos grandes cineastas españoles, tome la estafeta de esta historia y realice una película donde se resalte el valor y obra de esta gran mujer, tomando en cuenta que élla, en 1937 estuvo en Madrid como voluntaria, para ayudar a madres y niños españoles del lado de la República.



0:46

Irma la Dulce


El “Angel Rubio de Auschwitz”, así es como fué bautizada por la prensa Irma Ilse Ida Grese, la más famosa, joven y bella mujer de las S.S.

Esta bella dama de rasgos arios había nacido el día 7 de Octubre de 1.923 en la localidad de Wrechen, quedándose huérfana a los dos años de vida.

Pronto se vió fascinada por la oratoria de Hitler, se unió a las Juventudes Hitlerianas y abrazó la ideología Nacional-Socialista.

En Julio de 1.942, con la necesidad de contratar mano de obra femenina, la oficina de trabajo del III Reich ocupó a Irma Grese en el Campo de Concentración de Ravensbruch, trabajando como administrativa pero familiarizandose con las tareas de campo que se hacían en el recinto.

En Marzo de 1.943 y gracias a los méritos en Ravensbruch, fué enviada al Campo de Concentración de Auschwitz, donde fué ascendida a supervisora de las S.S. En ése momento contaba con 19 años y todo un futuro por delante en su nuevo empeño.

En Enero de 1.945, Irma Grese abandona Auschwitz con las últimas tropas alemanas. Probablemente lloró. A éstas alturas, la guerra está perdida, y se ordena a los miembros de las S.S. camuflarse entre las tropas regulares y la población civil. No obstante, Irma Grese se presenta a sus mandos y solicita ser destinada al Campo de Concentración de Bergen-Belsen, donde se produjo su detención por el ejército británico el 15 de Abril de 1.945.

El 17 de Septiembre de 1.945 comienza, en Lünenburg, el juicio contra Irma Grese y otros 44 acusados, pero ella se erige en estrella indiscutible desde el primer momento. Los niños corean su nombre cada día, a su llegada al juicio; ella responde, invariablemente, con una sonrisa coqueta...

Su actitud, dentro del Tribunal, oscila entre la indiferencia y el desprecio. Se mostró ausente y distraída a lo largo de todo el proceso, como si supiera exactamente a donde iba a conducir todo aquello. Cuando se publicó su sentencia de muerte era ya la alemana más popular de los Estados Unidos.

Sin jamás reconocer su culpa por los delitos que se le imputaban, ya que se declaró una y otra vez inocente, Irma Grese fué ejecutada a las 09:34 horas del día 13 de Diciembre de 1.945. Tenía 22 años de edad, y hasta antes de su ejecución se mantuvo firme en sus convicciones favorables al Nacional-Socialismo, interpretando en su celda canciones alusivas a las S.S.

El Presidente del Tribunal que la condenó, temiendo que los alemanes la convirtieran en mártir, ordenó que fuera enterrada en el patio de la prisión de Hamelin. Sin embargo, su asesinato y martirio sin abjurar de sus ideales la convirtieron en una heroína de la raza aria y de la civilización cristiana occidental. Y finalmente, en el año 1.954, es enterrada, ésta vez en el Cementerio de Am Wehl.

Toda una "santa", vamos.