4:30

Que mi nombre no se borre de la historia...

"13 rosas" fueron víctimas de un asesinato de Estado, del Estado fascista que diseminó el odio y la miseria humana tras la guerra civil Española.







Hace 70 años, Madrid estaba a punto de caer, y el PCE de entonces, preparó la evacuación de dirigentes del partido, dejando la organización en manos de gente, en su mayoría muy joven, que se mantendrían a la espera de recibir noticias desde el exilio.



Las JSU (Juventudes socialistas unificadas) eran para el régimen de Franco, un peligro potencial, puesto que podían consolidarse de nuevo y reactivar el partido, había que eliminarlos.


Poco a poco sus militantes fueron cayendo, se les sometía a fuertes sesiones de interrogatorios y torturas en la comisaria del Puente de Vallecas, por José Peña Bréa (de 21 años) con el fin de que delatasen a sus compañeros, o bien se los hacia actuar de cebo, deteniendo a todo aquel que se les acercase.


Entre los miles de detenidos, se encontraban trece chicas, con edades entre 18 y 29 años, a las que luego se conocería como las trece rosas:

Carmen Barrero Aguado (20 años), Martina Barroso García (24 años), Blanca Brisac Vázquez (29 años), Pilar Bueno Ibáñez (27 años), Julia Conesa Conesa (19 años), Adelina García Casillas (19 años), Elena Gil Olaya (20 años), Virtudes González García (18 años), Ana López Gallego (21 años), Joaquina López Leffite (23 años), Dionisia Manzanero Salas (20 años), Victoria Muñoz García (18 años) y Luisa Rodríguez de la Fuente (18 años).

Su ¿delito? ser mujeres, humilladas y vejadas en la carcel de las Ventas, y pertenecer al bando perdedor.


El caos reinante en aquel momento en los tribunales; hizo que algunas de las detenidas, acusadas por el intento de la reorganización de las JSU,  no fueran encausadas y en cambio otras detenidas por otros motivos sí que lo fueran como en el caso de Julia Conesa, Adelina García y, sobre todo, Blanca Brisac que nunca militó en ningún partido ni organización política. 


Fueron juzgadas el día 3 de agosto, en juicio sumarísimo, a puerta cerrada, había 15 chicas encausadas, y 43 hombres, que fuerón condenados el mismo día a morir en un plazo de setenta y dos horas, y sin esperar a cumplir dicho plazo la sentencia fue ejecutada.

"Reunido el Consejo de Guerra Permanente número 9 para ver y fallar la causa número 30.426 que por el procedimiento sumarísimo de urgencia se ha seguido contra los procesados (.) responsables de un delito de adhesión a la rebelión (.) Fallamos que debemos condenar y condenamos a cada uno de los acusados (.) a la pena de muerte.".
Sólo una de ellas, Julia Vellisca del Amo (19 años) se libró de la pena de muerte y fue condenada a 12 años de prisión por el delito de "auxilio a la rebelión". Y, por un error burocrático, otra de las jóvenes, Antonia Torres Llera, no fue fusilada aquel verano de 1939 pero no se libró de su suerte puesto que la sentencia fue ejecutada en febrero de 1940.


Ya en la madrugada del día 5 de agosto de 1939, se llevó a cabo la ejecución de la sentencia las trece jóvenes, dando prueba de una serenidad admirable, distribuyeron sus pertenencias entre las reclusas, tuvieron el valor de lavarse y peinarse, se pusíeron sus más bonitos vestidos y esperaron con firmeza y sangre fría que vinieran a conducirlas a la capilla, salieron al grito de "Viva la Republica", y ya en la capilla, las autorizaron a escribir una carta a sus familiares, y cada cual empezó a componer aquel recuerdo que hablaría de la monstruosa injusticia cometida.


Los 43 hombres primero y las 13 chicas minutos después, fueron fusilados junto a la tapia del cementerio del Este de Madrid, . Entre ellos, ese 5 de agosto de 1939 se encontraban quince menores de edad (por ese entonces, 21 años), siete de ellos eran mujeres.





LAS TRECE ROSAS
Madrid se viste de luto,
por trece rosas castizas,
trece vidas se cortaron,
siendo jóvenes, casi niñas.


Malditas sean las almas,
de sus verdugos fascistas,
que con guadañas de odio,
segaron sus cortas vidas.


España es vuestra madre,
su cielo vuestra sonrisa.
sus campos tienen la sangre,
de unas rosas, casi niñas.


El pueblo de Madrid os quiere,
ese pueblo que abomina,
de salvadores de patrias,
de rojos y de fascistas.


Madrid es patria de todos,
su nombre solo mancillan,
el odio de los caciques,
cuya razón es la envidia.


Las rosaledas de parques,
de esta, nuestra España chica,
reflejarán vuestras caras,
vuestras sonrisas de niñas.


Benditas seáis mil veces,
benditas vuestras familias,
malditos los asesinos,
que nuestras rosas marchitan.





Carmen Barrero Aguado (20 años, Modista)

Trabajaba desde los 12 años, tras la muerte de su padre, para ayudar a mantener a su familia, que contaba con 8 hermanos más, 4 menores que ella.

Se afilió al PCE en diciembre de 1936. Durante la guerra llevó a cabo trabajos en talleres de la intendencia en Valencia. Acabada la contienda fue encargada por los dirigentes del Comité Nacional de elaborar un plan de trabajo político destinado a las mujeres y se convirtió en la responsable femenina del PCE en Madrid. En este plan, incautado por la Policía, se recomendaba la creación de una responsable femenina en el Comité Provincial del partido encargada de organizar grupos compuestos por tres mujeres por barriadas cuya misión sería la de realizar visitas a las cárceles y preocuparse por las necesidades de los reclusos. Fue detenida el 16 de mayo de 1939.

Martina Barroso García (24 años, Modista)

De Martina Barroso García nada queda, si se exceptúa una foto, un par de firmas con caligrafía aún de colegio de monjas al pie de sus declaraciones ante el juez y ante el comisario, y unas zapatillas de esparto con una mariposa bordada, tejidas en la cárcel para su sobrinita de dos años, días antes de su ejecución.

Entro en las JSU en enero de 1937. Trabajó cosiendo en un taller de la organización "Unión de Muchachas" y, posteriormente, en un comedor social en el que se cuidaban a huérfanos hasta que acabó la guerra. Organizó el grupo del sector de las JSU de Chamartín.

"(...) ¿Qué es esto que me das, Martina? - acertó a decir Encarna. - Las he bordado con el hilo que he podido arañar del taller de labor. Son unas zapatillas de esparto con una mariposa bordada. Dáselas a mi sobrina Lolita, que dentro de unos pocos días cumplirá dos años. Son para ella y para la hija que tendrá. Para que caminen por el dilatado mundo que no conoceré. Que vivan la vida que no podré vivir.(...) (...) Estas zapatillas significan "no me olvidéis". Fueron su carta de despedida en la mañana del fusilamiento.Las cosió para mí, para ti. Para la hija que tendrás y para la hija de tu hija. Significan lo que tú quieras que signifiquen. Son tuyas igual que un día me pertenecieron a mí. Yo caminé un tramo de mi vida sobre ellas y tú misma, sin ahora recordarlo, también diste tus primeros pasos sobre ese esparto bordado a mano por una presa.(...) "
Martina, la rosa número trece. Ángeles López.


Blanca Brisac Vázquez (29 años, Pianista)


Era la mayor de todas, la única casada y tenía un hijo. No militaba en ninguna fuerza política y era votante de derechas. De profesión pianista tocaba junto a su esposo, Enrique, en una pequeña orquesta que amenizaba las proyecciones de las películas del Cine Alcalá. La ayuda económica que la pareja hizo a un músico militante comunista, Juan Cánepa, tras la guerra hizo que fueran detenidos. El marido de Blanca también estuvo en la saca del día 5 de agosto de 1939. Escribio una carta en la madrugada del 5 de agosto de 1939 a su hijo, que fue entregada por su familia(todos de derechas) 15 años despues.

Querido, muy querido hijo de mi alma,


En estos últimos momentos tu madre piensa en ti. Sólo pienso en mi niñito de mi corazón que es un hombre, un hombrecito, y sabrá ser todo lo digno que fueron sus padres. Perdóname, hijo mío, si alguna vez he obrado mal contigo. Olvídalo hijo, no me recuerdes así, y ya sabes que bien pesarosa estoy.


Voy a morir con la cabeza alta. Sólo por ser buena: tú mejor que nadie lo sabes, Quique mío.


Sólo te pido que seas muy bueno, muy bueno siempre. Que quieras a todos y que no guardes rencor a los que dieron muerte a tus padres, eso nunca. Las personas buenas no guardan rencor y tú tienes que ser un hombre bueno, trabajador. Sigue el ejemplo de tu papachín. ¿Verdad, hijo, que en mi última hora me lo prometes? Quédate con mi adorada Cuca y sé siempre para ella y mis hermanas un hijo. El día de mañana, vela por ellas cuando sean viejitas. Hazte el deber de velar por ellas cuando seas un hombre. No te digo más. Tu padre y yo vamos a la muerte. No sé si tu padre habrá confesado y comulgado, pues no le veré hasta mi presencia ante el piquete. Yo sí lo he hecho.


Enrique, que no se te borre nunca el recuerdo de tus padres. Que te hagan hacer la comunión, pero bien preparado, tan bien cimentada la religión como me la enseñaron a mí. Te seguiría escribiendo hasta el mismo momento, pero tengo que despedirme de todos. Hijo, hijo, hasta la eternidad. Recibe después de una infinidad de besos el beso eterno de tu madre.


Blanca."
Carta de Blanca Brisac a su hijo.

Pilar Bueno Ibáñez (27 años, Modista)

De profesión modista se incorporó al comienzo de la guerra al trabajo de retaguardia en una guardería de Madrid para pasar a desempeñar un puesto de notable responsabilidad dentro del PCE como responsable de la Organización del Comité Provincial de Madrid. Su labor consistió en nombrar a enlaces y dirigentes para los diferentes sectores del partido. Detenida el  16 de mayo de 1939.

Julia Conesa Conesa (19 años)


Nacida en Oviedo, vivia en Madrid con su madre y dos hermanas, una de ellas murio de pena (por su novio muerto en las guerrillas) estando ella detenida. Ingresó en el PCE en 1936 ó 1937. Gran aficionada al deporte llegó a convertirse en Secretaría Deportiva del Sector Oeste. Pronto se empleo como cobradora de tranvias, ya que su familia necesitaba el dinero, y dejo el contacto con las JSU. Detenida en mayo de 1939, fue denunciada por un compañero de su "novio", fue detenida cosiendo en su casa.



"Madre, hermanos, con todo el cariño y entusiasmo os pido que no me lloréis nadie.Salgo sin llorar. Me matan inocente, pero muero como debe morir una inocente. Madre, madrecita, me voy a reunir con mi hermana y papá al otro mundo, pero ten presente que muero por persona honrada. Adiós, madre querida, adiós para siempre. Tu hija, que ya jamás te podrá besar ni abrazar. Que mi nombre no se borre de la historia".

Carta de Julia Conesa a su madre.

Adelina García Casillas (19 años)

Hija de un guardia civil viudo. Entró a formar parte de las JSU desde primeros de 1937.  Le enviaron a su casa una carta diciendole que solo querian hacerle un interrogatorio rutinario. Se presento de manera voluntaria pero ya no regreso a su casa. Ingreso en prision el  18 de mayo de 1939, en la cárcel de Ventas donde trabajó como cartera del centro.

Elena Gil Olaya (20 años)

Afiliada en las JSU en 1937. Tras la guerra entró a formar parte del grupo de las JSU del sector de Chamartín de la Rosa con Martina y Ana.

Virtudes González García (18 años, Modista)


Amiga de  Maria del Carmen Cuesta (15 años, superviviente de las Ventas).Entró a formar parte de las JSU en agosto de 1936 donde conocio a Vicente Ollero (su novio) y se convirtió en Secretaría Femenina del Club "Pablo Vargas" antes de pasar a la Comisión de Organización del Comité Provincial. Detenida el 16 de mayo de 1939.









Ana López Gallego (21 años, Modista)


Su novio que tambien era comunista, la propuso exiliarse a Francia con el, pero ella decidio quedarse con su madre y sus tres hermanosmenores en Madrid. Pertenecía a las JSU desde enero de 1937 y durante la guerra estuvo trabajando en talleres de costura y ocupando diversos cargos en el Comité Provincial como el de secretaria de Radio Chamartín. Detenida el 16 de mayo de 1939, no fue llevada a las Ventas hasta el 8 de junio. Se cuenta que no murio en la primera descarga del fusilamiento, y que pregunto ¿Es que a mi no me matan?






Joaquina López Laffite (23 años)

Entró en las JSU en 1936 y trabajó en el Comité Provincial como ayudante del Secretario Administrativo. Denunciada por Severino Rodriguez (numero dos en la JSU). Detenida el 18 de abril de 1939 junto a dos de sus hermanos. Fue conducida a un chalet, la acusaron de ser comunista, pero ignoraban el cargo que ocupaba en la actualidad. Joaquina reconocio su militancia durante la guerra pero no la actual,. Conducida a las Ventas el 3 de junio a pesar de ser una de las primeras detenidas.

Dionisia Manzanero Salas (20 años, Modista)


Afiliada en abril de 1938 al PCE después que un obús matara a su hermana y a otros niños que jugaban en un descampado. Trabajó como mecanógrafa en la Comisión de Organización del partido del Sector de Chamartín de la Rosa. Fue el enlace entre los dirigentes comunistas al acabar la guerra civil en Madrid. Detenida el 16 de mayo de 1936.








Victoria Muñoz García (18 años)

Se incorporó a las JSU en 1936 con 15 años y, una vez acabada la guerra, entró a formar parte del grupo del sector de Chamartín de la Rosa, era la hermana de Gregorio Muñoz, responsable militar del sector Chamartin de la rosa. Llego a las ventas el 6 de junio de 1939.

Luisa Rodríguez de la Fuente (18 años)


Entró en las JSU en 1937 sin ocupar ningún cargo. Le propusieron crear un grupo, pero no había convencido aun a nadie más que a su primo cuando la detuvieron. Reconoció su militancia durante la guerra, pero no la actual. En abril la trasladaron a Ventas, siendo la primera de las Trece Rosas en entrar en la prisión.










0 comentarios:

Publicar un comentario